Galería Norte Verde

Emma Kunz, un misterio en el tiempo

Además de artista y más que eso, Emma Kunz se consideraba a sí misma una sanadora y una investigadora de la naturaleza; de hecho, pese a no recibir una educación artística formal ni llegar a exponer en vida, hoy la situamos entre las figuras pioneras de la abstracción más próxima a la espiritualidad.

Tabakalera nos propone adentrarnos en su personal creación en la muestra “Universo Emma Kunz”, que tiene carácter antológico pero se completa con obras de autores contemporáneos, recogiendo el propio espíritu atemporal que la misma Kunz concedió a su legado: ¡Mi obra visual está destinada al siglo XXI!, dijo, quizá intuyendo que sus diseños hipnóticos trascenderían a su generación.

Emma Kunz. Obra número 393, sin fecha. Fundación Emma Kunz

Esta muestra vasca llega después de las que le han brindado, en la última década, la Documenta de Kassel, la Bienal de Venecia o la Serpentine Gallery de Londres y recoge cuarenta de sus dibujos, en los que buscó comprender mejor los mecanismos de funcionamiento de la naturaleza y el mundo. Su camino artístico lo iniciaría en su madurez, mediada la cuarentena, tras dedicarse a la naturopatía e investigar los posibles usos sanadores de minerales y plantas y en la realización de estas imágenes se valía de péndulos que consideraba instrumentos de adivinación: les planteaba preguntas y encontraba la respuesta en los trazos geométricos con los que registraba sus movimientos, su inicio y el detenimiento, siempre sobre papel cuadriculado. Sabemos que trabajaba de forma continua en cada pieza durante periodos que podían durar más de un día.

Las dudas que les sugería eran de todo tipo: personales, filosóficas, políticas, relativas a las reuniones entre presidentes cuando se acercaba la II Guerra Mundial, ala neutralidad de su país… Se dice que incluso intentó “despolarizar” las energías negativas de Hitler. Sus trabajos no están titulados y rara vez fechados, porque se negó a que aparecieran en ellos marcas de su personalidad o de sus circunstancias vitales: no las consideraba relevantes para los demás. Solo otorgaba importancia a los mensajes que pudieran alumbrar los colores y las formas; también los grosores de las líneas, dibujadas siempre con grafito.

Emma Kunz. Fundación Emma Kunz

Reconoció el potencial de sus piezas para generar distintas lecturas en el tiempo, pero también para mantener las capas de significado de las que ella los dotó, y es sabido que los empleó a modo de guía para diagnosticar a sus pacientes en relación con enfermedades del cuerpo y de la mente, pero también para emprender investigaciones propias de índole espiritual. Hay quien ha encontrado en ellas algunas huellas de su visión holística del cosmos, las representaciones de campos de energía expansivos que contendrían, a su vez, perspectivas de la naturaleza en lo micro y en lo macro.

En cuanto a su propio talento, nunca consideró que sus supuestas percepciones extrasensoriales fueran milagrosas, sino más bien que la industrialización y el materialismo que antecedieron las dos guerras mundiales habían enterrado los lazos de la sociedad con lo natural y que en su caso particular, por razones aleatorias, esas conexiones, o intuiciones naturales, no se habían destruido.

Los dibujos que veremos en Tabakalera acogen imágenes abstractas en su estructura y su forma, como la mayoría de su producción, solo minoritariamente figurativa. Parecen repetitivas, pero en una contemplación lenta podremos advertir su complejidad y variedad: ritmos y simetrías son ilusorios y la escala de las obras permite una cierta inmersión, de modo que la mirada del espectador divaga entre las partes y el todo. Las líneas, por su parte, son meticulosamente precisas.

Emma Kunz. Fundación Emma Kunz

En la exhibición se hacen dialogar, como avanzábamos, con proyectos de autores vascos y también internacionales concebidos específicamente para la ocasión. Nora Aurrekoetxea Etxebarria exhibe la escultura DIVA, realizada con extensiones capilares, dadas las connotaciones emocionales asociadas al pelo y de Miriam Isasi Arce veremos Viscum album, una pieza elaborada con materiales vinculados a la alquimia (oro, plata y bronce) y con forma de muérdago, símbolo de protección.

Nora Aurrekoetxea. Diva, 2021

Diego Matxinbarrena presenta, por su parte, dibujos basados en formas geométricas que podemos apreciar como intentos de ordenar el caos exterior y la ginebrina Mai-Thu Perret ha creado, a partir de un dibujo de Kunz, una gran instalación de neón que, además, apela a Agnes Martin. La polaca Goshka Macuga, de reciente paso por el MUSAC, ha preferido profundizar en una posible historiografía alternativa que de mayor cabida a las mujeres y nos enseña un jarrón que representa la cabeza de la propia artista de Brittnau.

A sus prácticas como curandera se refiere el vídeo de Shana Moulton Restlles Leg Saga, donde analiza, desde una ironía honesta, la popularización y comercialización de los métodos de curación alternativos, mientras Lauryn Youden ha traído a San Sebastián un audio, Those stones which also express themselves at dawn, en el que pueden escucharse grabaciones de las ondas electromagnéticas realizadas en la cueva de Kunz el sonido de cuencos tibetanos. El asunto de la curación está también presente en el conjunto de la serie The Name of Fear de Rivane Neuenschwanders, en la que esta artista brasileña bucea en el potencial del arte para influir a nivel social y psicológico transformando varios dibujos que reflejan miedos infantiles en capas protectoras, puede que también curativas.

A lo mágico y lo oculto de la obra de Kunz se refiere Origin II (Burning of the Houses), de Dora Budor: se trata de una cámara ambiental que toma como punto de partida el análisis de lo invisible. Da lugar a paisajes de niebla cambiantes con el polvo y los pigmentos que se inyectan regularmente en una suerte de cámara de pruebas; varios de ellos remiten a las imágenes de incendios forestales habituales en los telediarios, otros a las pinturas de Turner.

Para la polaca Agnieszka Brzeżańska, aquello que no se ve es puerta de entrada al misticismo. En sus pinturas WOSBTFGN, OPANGHT, HUGALY y SHR ha hecho suya una técnica empleada en la magia y el ocultismo: la de dibujar sigilos (símbolos utilizados en magia) mediante los que se generan otros símbolos, gráficos, para fijar objetivos en el inconsciente. Y del danés Joachim Koester contemplaremos la serie Mantis, en la que retrató a esos insectos, de los que se dice que pueden contactar con el espíritu de la persona que los observa, en fotografías con iluminación dramática. Además, de ellos se ha dicho que son capaces de despertar habilidades sobrenaturales como la telepatía, la ingravidez o… la invisibilidad.

Agnieszka Brzezanska. WOSBTFGN, 2015

Con el fin de estudiar la naturaleza como experiencia física y visual, los israelíes Sirah Foighel Brutmann y Eitan Efrat exhiben una videoinstalación, Meeting a Flower Halfway, basada en The Magic Mountain (2020); se trata de un documental sobre las cuevas curativas: analizan la Gruta Emma Kunz de Würenlos (Suiza), una cantera de la época romana a la que se le han atribuido poderes geológicos, y exploran cómo la naturaleza afecta al ser humano y viceversa, como hizo Kunz en un experimento con caléndulas.

La francesa Mathilde Rosier, que centra su pintura en la naturaleza, muestra los lienzos de la serie Blind Swim, así como la obra sobre algodón titulada Intensive field and the electric body, que evoca los lazos entre los seres humanos, las plantas y los animales desde una perspectiva antijerárquica y Athene Galiciadis nos enseña Traces (2021), una obra en la que las formas de las líneas se inscriben en paredes estucadas como artefactos de una época y cultura desconocidas.

Si, con sus dibujos pendulares, un microscopio y un contador Geiger, Kunz investigó el mundo por caminos diferentes a los de las ciencias naturales clásicas, la danesa Lea Porsager ha querido seguir sus pasos. Partiendo de la teoría cuántica ha diseñado la videoinstalación CØSMIC STRIKE, en la que asocia el comportamiento de los neutrinos a una experiencia mística semejante al trance. Tabita Rezaire, por su lado, plantea interrogantes semejantes en la esfera digital; en el vídeo Premium Connect, sugiere cómo el sistema binario en el que se basa la informática no es una invención solo europea, sino que tiene origen en ritos adivinatorios de África Occidental.

Por último, Florian Graf, también suiza, ha estado investigando aspectos relativos a la autoría, como la multiplicidad de funciones y roles de los creadores artísticos. Expone Artist I, un espejo minimalista cuyo reflejo dispondrá al público ante algunos desafíos.

Tabita Rezaire. Premium Connect, 2017

 

“Universo Emma Kunz”

TABAKALERA. CENTRO INTERNACIONAL DE CULTURA CONTEMPORÁNEA

Plaza de las Cigarreras, 1

San Sebastián

Del 28 de enero al 19 de junio de 2022

 

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