Galería Norte Verde

Audacia y libertad: apología vanguardista en el Guggenheim Bilbao

Ofrecer una visión panorámica de los movimientos de vanguardia surgidos en París en las primeras décadas del siglo XX a partir de los fondos del Musée d´ Art Moderne de la capital francesa: ese es el objetivo de la muestra “Del fauvismo al surrealismo”, que acaba de abrirse al público en el Museo Guggenheim Bilbao y que han comisariado Fabrice Hergott y Hélène Leroy, director y comisaria de ese centro galo y Geaninne Gutiérrez-Guimarães, comisaria del propio Guggenheim.

Hay que recordar que las vanguardias están intrínsecamente ligadas al origen del Musée d´ Art Moderne: se construyó coincidiendo con la Exposición Internacional de 1937, destinándose a acoger los fondos de arte contemporáneo de la ciudad de París, colecciones que se ampliarían en años posteriores a partir de adquisiciones de autores relevantes de la propia escena parisina. Este espacio, sin embargo, no tomó el nombre de museo como tal hasta 1961 y entre sus mecenas fundamentales se encontró Maurice Girardin, cuyas donaciones, efectuadas en 1953, supondrían la base de su acervo de maestros modernos, entre los que no faltan, claro, fauvistas, cubistas y figuras de la Escuela de París.

La exhibición se estructura cronológicamente en tres secciones, desde los inicios del siglo pasado hasta la etapa inmediatamente posterior a la II Guerra Mundial; comienza con trabajos de fauvistas y cubistas, que tempranamente transformaron la percepción tradicional de la figura humana, la naturaleza o los bodegones y continúa presentando obras de aquellos artistas que se dejaron atrapar por la efervescencia creativa de la capital francesa en el periodo de entreguerras y de los surrealistas comandados por Breton.

“Del fauvismo al surrealismo: obras maestras del Musée d’Art Moderne de París”. Museo Guggenheim Bilbao

“Del fauvismo al surrealismo: obras maestras del Musée d’Art Moderne de París”. Museo Guggenheim Bilbao

Las vanguardias no se entienden sin París y viceversa y fauvismo y cubismo nacieron allí en la primera década del siglo XX, entre el descredito de la prensa en los Salones. Si los fauvistas encontraron un nuevo camino de expresión pictórica en la utilización de colores vivos y no ajustados a lo real, y de una pincelada espontánea, los cubistas buscaron, como es sabido, la representación de objetos y figuras desde distintas perspectivas simultáneamente. Su valentía, escandalosa en aquel momento, supondría en aquel tiempo una revolución en el planteamiento artístico y en la percepción de retratos, paisajes y naturalezas muertas.

Rompieron unos y otros convenciones, pero no empezaron de la nada: el fauvismo tomó del impresionismo y el puntillismo el recurso de la disolución de las formas en el color y el empleo de una paleta de colores muy vivos. Buscando nuevos procedimientos formales para expresar emociones, apreciaron aquellos fieras de Vauxcelles el potencial expresivo del color, que derivaría en un tratamiento radicalmente novedoso de sus obras. Entre los fauvistas representados en esta exhibición no faltan André Derain, Robert Delaunay, Matisse, Maurice de Vlaminck o Louis Valtat.

Albert Gleizes. Las bañistas (Les baigneuses), 1912. Musée d’Art Moderne de Paris, Adquirida para la Exposición Internacional, 1937

El cubismo, por su parte, nació desde el análisis que hicieron Picasso y Braque de la producción de Cézanne, cuyo trabajo era entonces alabado por los pintores jóvenes de comienzos del siglo XX. La crítica también los ridiculizó entonces, por plantear sus obras a partir de cubos; otros autores ligados a esta corriente nos legaron composiciones fragmentadas o esculturas que representaban a la vez, como decíamos, diferentes puntos de vista de un motivo real, subvirtiendo por completo las normas de la perspectiva heredadas del Renacimiento. El Guggenheim ha reunido a Braque, Gleizes, Natalia Goncharova, Juan Gris, Fernand Léger, Lhote, Jean Metzinger y el mismo Picasso.

Georges Braque. Bodegón con sonata (Nature morte à la sonate), 1921. Musée d’Art Moderne de Paris Adquisición, 1935 © Paris Musées / Musée d’Art Moderne de Paris © Georges Braque, VEGAP, Bilbao, 2022

Una segunda sección reúne piezas de pintores y escultores figurativos sin los que no se entiende el florecimiento artístico de en los veinte, franceses e internacionales. Se los conoce, en conjunto, como Escuela de París, denominación debida al crítico André Warnod, que la formuló en 1925 sin hacer con ella referencia a un movimiento cohesionado, sino a una generación de autores de orígenes diversos. Entre 1900 y la Primera Guerra Mundial, muchos de ellos confluyeron en Montmartre; en las décadas de 1920 y 1930, Montparnasse pasaría a ser el epicentro de la bohemia artística y, ya tras la II Guerra Mundial, Saint-Germain-des-Prés sería su meca.

Cafés, talleres, salas de baile y cabarés de estos distritos se convirtieron en sus lugares de encuentro y no faltan en Bilbao Marc Chagall, Chana Orloff, Chaim Soutine, Ossip Zadkine, Jules Pascin, Amedeo Modigliani, María Blanchard, Kees van Dongen o Léonard Foujita.

Marc Chagall. El sueño (Le rêve), 1927. Musée d’Art Moderne de Paris Donación del Conde Emanuele Sarmiento, 1936 © Paris Musées / Musée d’Art moderne de Paris © VEGAP, Bilbao, 2022

El cierre de la exposición, como decíamos, es surrealista. Este movimiento brotó, también en París, en los veinte a partir de escritos de poetas: los de Guillaume Apollinaire, André Breton, Louis Aragon, Philippe Soupault y Paul Éluard. En el muy convulso contexto de posguerra, se propuso hacer caer, definitivamente, los valores del orden y la razón a partir de nuevas fuentes, como las teorías freudianas, el psicoanálisis, los mitos, los símbolos, el inconsciente, los sueños, el azar o la adivinación.

Man Ray, el fundador Breton y Max Ernst nos regalaron juegos apasionantes entre la realidad y su transfiguración y, como ellos, muchos surrealistas cultivaron la hibridación y las superposiciones (Victor Brauner, Francis Picabia), se sumergieron en el esoterismo y el simbolismo (Claude Cahun, Anton Prinner o el propio Brauner) o exploraron asuntos vinculados a la androginia y la fluidez de género.

Encontraremos en la muestra a Wifredo Lam, Vera Pagava o Leonor Fini, que investigaron el totemismo, la Antigüedad rediviva o un simbolismo de tintes arcaicos, respectivamente, o a los citados Breton, Ernst, André Masson y Roberto Matta, que llevaron el movimiento a Estados Unidos.

Giorgio de Chirico. Melancolía hermética (Mélancolie hermétique), 1919. Donación de la Sra. Mathilde Amos, 1955 © Paris Musées / Musée d’Art Moderne de Paris © Giorgio De Chirico, VEGAP, Bilbao, 2022

 

 

“Del fauvismo al surrealismo: obras maestras del Musée d’Art Moderne de París”

MUSEO GUGGENHEIM BILBAO

Avenida Abandoibarra, 2

Bilbao

Del 11 de febrero al 22 de mayo de 2022

 

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